Mindfulness a diario

 

Herramientas mindfulness para nuestro día a día

Uno de los artículos (ayudan a reducir estrés, ansiedad y preocupación), que más me gustan de la web es “Mindfulness casero”, no sólo porque explico una técnica muy sencilla para nuestro día a día para adquirir como hábito saludable, sino también porque me siento muy contenta conmigo misma al ver de dónde vengo (los inicios del más importante cambio perosnal de mi vida) y donde estoy actualmente.

Lo orgullosa que estoy de mi misma, por mi esfuerzo, constancia, fortaleza que a través de continua búsqueda de mejora a todos los niveles (físico, alimenticio, mental, emocional) que me están llevando a un bienestar general de PAZ, TRANQUILIDAD y ARMONÍA.

Cuanto mejor estemos mejor afrontaremos y superaremos las pruebas que nos manda la vida, el gran laboratorio como lo llama mi terapeuta, en el que cada día experimentamos, cual alquimista, para sacar sus pócimas, emociones, sentimientos, experiencias y con el propósito esencial de nuestra existencia que es dar lo mejor de nosotros en todo lo que nos corresponde hacer.

Me gusta también siempre recordar el tiempo, que es lo más preciado que el ser humano tiene y el que estemos en esta dimensión, disfrutemos con alegría, amor, respeto, cariño y mucho cuidado a uno mismo y a los demás.

Lo que pretendo con este artículo es exponer y explicar varios ejercicios para practicar la atención plena. La hay formal e informal, comenzaré con esta diferencia.

La formal es la que realizamos en quietud, sentándonos o tumbándonos. Parar unos minutos, calmar el cuerpo y la mente con la respiración y observamos nuestro interior sin juzgar. Aprender a reconocer los pensamientos y emociones que conforman nuestra experiencia vital.

Reconocer esos fenómenos transitorios y los dejamos pasar. No los expulsamos ni apartamos. Permitir que desaparezcan y nos rendimos a la realidad, todo es impermanente.

Cuando alguna vez he comentado con gente cercana a mi este sencillo, al menos a primera vista, ejercicio unos me decían que era imposible parar y otros que así no se llegaba al éxtasis espiritual o que no era algo trascendente.

Probablemente todos tenían razón, es muy difícil parar la mente, controlar lo que pensamos o lo que sentimos, respirar y tomar conciencia (por eso nos va como nos va) y es obvio que este ejercicio es sencillo y por donde hay que empezar para llegar a la trascender mas allá de nuestra existencia.

Pocos lo consiguen, como dice el refrán hay que ser monje antes que fraile, y para llegar a ser excelente en esto como en cualquier cosa hay que comenzar desde la práctica más rudimentaria.

A mi me pasaba lo mismo cuando empecé a hacer este ejercicio, me frustraba porque no tenía narices de parar mi mente, miraba de reojo el temporizador del móvil para ver cuánto me quedaba y mira que eran solo 2 minutos al principio y me levantaba con la sensación que no servía para nada, que mi vida era igual y que eso no me llevaba a ningún lado y no me hacía sentir mejor.

Todo por desconocimiento de lo que es la atención plena, la meditación y las virtudes más necesaria de las cuáles carecía, y sigo trabajándolas, la paciencia, la quietud, la calma y el escucharnos. Lo importante es estar viviendo el presente en lugar de llenarlo de ruido mental, constante autocrítica y ansiedad.

Porque vamos como pollo sin cabeza, estresados, con prisas y queriendo hacer tantas cosas para llenar un vacío que sentimos constantemente por falta de vida espiritual y mundo interior.

Estamos acostumbrados, y yo la primera al aquí, ahora y ya. Todo con inmediatez y con fecha de caducidad. Yo hablo personalmente por mi experiencia que al separarme sentía una soledad, un vacío terrible y lo quería suplir con recibir me gusta en facebook de mis publicaciones, whatsupp y la búsqueda constante de planes, que si no me salían me amargaba más y lo que hacía era solo aumentar ese vacío y soledad.

Tenía la sensación que si no estaba haciendo cosas o rodeada de gente estaba perdiendo mi tiempo.

Ahora sé que ese parón me lo puso la vida para mi, mi mundo, mis pensamientos erróneos, juicios y reencontrarme a mi misma y encontrar mi propósito de vida. Evaluarme, escucharme, quererme y cuidarme. Y así todo fluye, lleva su tiempo y ves cosas que no te gustan de ti y evolucionar y cambiar cuesta, salir de la zona de confort pero después cuando superas el miedo inicial es liberador, cuando te aceptas, cuando vives tu presente, cuando agradeces a la vida todo lo que me ha dado y lo que está en camino.

Salgo constantemente de mi zona de confort, explorando diferentes dimensiones, niveles de una misma vida.

La práctica informal la hacemos cuando en nuestra vida cotidiana estamos presentes, cuando comes comiendo, no viendo la televisión, y cuando andas andando, estar en lo que hay que estar.

 Así que investigando encontré esta rutina con una serie de ejercicios que empecé a hacer porque me parecían muy interesantes y yo he añadido algunos que yo ya practicaba, están bien organizados por momentos del día, 14 ejercicios para 24 horas.

POR LA MAÑANA

  1. Emerges del sueño, aún dentro de la cama, me aseguro durante unos segundos de estar presente aquí y ahora. Antes de lanzarme hacia el futuro de todas las tareas que me esperan me pregunto cómo he dormido y cómo estoy. Después agradezco al universo, por estar viva un día más y por todo lo que tengo y por todo lo que está por venir, por las personas que están en mi vida que aportan tanto (familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo etc.)
  2. Me ducho con atención plena (no siempre por la mañana) aprecio y siento el tacto del agua, la temperatura, el olor a jabón.
  3. Aseo del pelo, y me limpio la lengua con mi raspador (ya ha aparecido en el artículo “La lengua cómplice”. Y limpeza de dientes después del desayuno, con calma asegurándome que está bien limpia sin restos.
  4. Desayuno o copos de avena con leche, o papillas de cereales, infusión o tostada con mi pan casero todo haciéndolo con calma, con consciencia y saboreando cada bocado e inhalando los olores. Sin móvil, sin TV, o con música tranquila o en silencio.
  5. Hacer lo mismo en el resto de comidas.
  6. Me muevo para conectar con el cuerpo, el ejercicio físico es una oportunidad para la práctica del mindfulness. Pongo en cualquier actividad (yoga, caminar, nadar, Chikung, fitnes) la atención especialmente en tres aspectos, la respiración, las posturas que adoptas y los movimientos que hago. Momento a momento. Antes de empezar el día me aplico (muñecas, detrás orejas o pies depende) el aceite esencial que me corresponda por mi testaje o según mi estado de ánimo y le pido lo que deseo para ese día.

A MEDIODÍA

  1. Me estiro y procuro pararme y tomarme un descanso en el trabajo o donde esté y hago algunaos estiramientos básicos. Me desperezo a gusto, es sano y una oportunidad para la atención plena. Según el estrés lo hago una o dos veces en el día sobre todo en el trabajo para terminar con buena energía la jornada.
  2. Este ejercicio reconozco que es el que más me cuesta, la escucha atenta o activa. Siempre es mejor escuchar el doble de lo que hablo. Como propósito inicial se puede empezar por una conversación al día, en la cual no hables, sólo escuches sin dar opinión, sin completar las frases del interlocutor. Es fundamental para transformar las relaciones. Sigo hablando más que escucho pero he mejorado bastante y cada vez que hablo más de la cuenta me doy cuenta y me callo y le hago una pregunta a la persona con la que converso para que hable ella.
  3. Este no lo hago pero lo describo para quien le sirva (yo pinto mandalas). Hacer garabatos. Da igual que no sepas dibujar, aunque todos tengamos la capacidad. Se puede empezar por una idea y se garabatea. Se puede hacer trazos sobre un papel concentrándote en lo que va surgiendo. Se pueden ir descubriendo ideas inexistentes que resulten muy interesantes.
  4. El autochequeo, ha sido de los que más me ha costado adquirir a mi rutina diaria lo genial es que es sin duda el más eficaz para tomar consciencia de qué hacemos que ya no nos gusta y lo queremos cambiar para obtener mejores y diferentes resultados. Desde la postura que tenemos o la tensión corporal en la que estamos hasta los pensamientos que estoy teniendo si son positivos o negativos y si me perjudican los dejo ir y pienso en cualquier cosa agradable. Recordar que atraemos lo que creamos, y se crea con el pensamiento.
  5. Este ejercico lo hago yo mentalmente por la noche y le sumo alguna frase poderosa, vaciar el disco duro. Dedicar 10-15 minutos para sentarte solo con un bolígrafo y un cuaderno. Durante ese tiempo escribe lo que se te pase por la cabeza. Pon negro sobre blanco los pensamientos que se arremolinan en tu mente. Todos los que lleguen. Sin seleccionar. Al igual que el ejercicio de poner imágenes a una idea, ponerle palabras ayuda a clarificarte. Es como desfrozar el bosque de la mente. Luego queda más despejado y puedes descubrir tesoros que ocultabas la maleza.

AL ANOCHECER

  1. Evitar evadirnos con juegos electrónicos o programas basura. De vuelta a casa observa todo a tu paso (quizás con música relajante o de una frecuencia alta), niños, coche, personas, la vida. Y ya en casa, habla con la familia prepara la cena de forma cariñosa y con calma, con atención plena, disfruta de la casa, mantendla limpia y ordenada, con olor ambiente, un aceite esencial o barilla de incienso. Prepara lo que vas a hacer al día siguiente con calma sin estrés.
  2. Práctica musical en cualquier momento, me encanta escoger una canción o grupo nuevo escuchándola con la mente, el corazón y los sentidos abiertos.
  3. Meditación guiada o sin guiar 10 minutos antes de dormir. Y en actitud de agradecimiento. Suelo ponerme lavanda en el difusor y en la planta de los pies para dormir mejor.

 

Si te has decidido por cuidar  tu salud y tu bienestar, encuentra en Free Style Life consejos que podrán servirte de guía en tu nuevo propósito de estilo de vida sana. 

Cuidado y Bienestar

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